Jefes y empleados ¿cómo se relacionan?

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A lo largo de mi vida profesional he tenido varios jefes directos, nueve más concretamente, es decir, de los que dependía jerárquicamente.

Reflexionando sobre la actuación que cada uno de ellos ha tenido conmigo, y yo con ellos, he constatado que nuestra relación, y el consiguiente grado de satisfacción profesional y personal que tuve con ellos, fue muy distinta. Al ser yo el mismo, y ellos diferentes entre sí, parece obvio deducir que eran sus diferencias las que originaron mi mayor o menor satisfacción.

Una primera premisa que quiero establecer es que la relación jefe-subordinado necesita un tiempo de acoplamiento.

Los dos van acercando posturas, por supuesto con un mayor esfuerzo del subordinado, hasta intentar alcanzar un grado de relación satisfactorio. Algunas veces no se logra, con lo que ambos acabarán padeciendo y, en el peor de los casos, con un final de ruptura. En otros casos se tarda más o menos en alcanzarlo, aunque después es preciso ir manteniéndolo, o mejor aún, mejorándolo.

Voy a intentar analizar mi experiencia con los jefes e intentar plantear, a partir de ahí, una teoría sobre los tipos de jefes y como los subordinados deben actuar en consonancia.

Creo que hay dos componentes que podemos analizar de los jefes, y que son los que interactúan con el empleado: el personal y el profesional.

Simplificando mucho los componentes que engloban estos dos aspectos, podemos decir que, en lo personal, el nivel a medir es el de “persona de fiar” y en el de profesional, la medida es la de “Maestro”.

Pero ¿qué entendemos por una persona de fiar? Entre sus características que lo conforman podemos señalar: es una persona que transmite confianza, da seguridad a las personas, destaca por su sencillez en el trato, no va de divo, es una persona coherente y honesta. Diríamos que es, en resumen, una persona con la que es fácil relacionarse o, en otras palabras, con la que se genera una buena química o se puede tener feeling.

En el ámbito profesional ¿qué indica ser un maestro? Pues un profesional que tiene conocimiento y ganas de enseñar. Al principio te tratará como un alumno, o, mejor dicho, como un discípulo, para que a lo largo del tiempo la relación pase a ser la de un colaborador, él tendrá seguramente más experiencia y mayor conocimiento genérico, pero tú tendrás un mayor conocimiento del ámbito específico de tu área de responsabilidad.

En el ámbito profesional ¿qué indica ser un maestro? Pues un profesional que tiene conocimiento y ganas de enseñar

Si situamos estos dos aspectos en unos ejes de coordenadas, obtendremos una matriz con cuatro cuadrantes, cada uno de los cuales definirá un tipo de jefe:

He denominado a cada cuadrante con un nombre que creo define, en base a los dos aspectos considerados, el tipo de jefe que corresponde.

Veamos cada uno de ellos, empezando por la característica de personalidad; si es poco fiable y además con poca profesionalidad, nos encontramos con el denominado por mí, ‘Tóxico’, por lo que es malo al cuadrado, es decir, mala persona y mal profesional. Algunos pensareis que esta clase de personas o jefes no existen en las empresas, pues siento deciros que os equivocáis, los hay. ¿Y cómo han llegado allí y cómo se mantienen? Evidentemente tienen otras dotes, imponen el miedo. Sin embargo, hacia los que mandan más, es el subordinado obediente. Persisten porque sus jefes son preferentemente del siguiente cuadrante.

Veamos el siguiente tipo, que es poco o nada fiable, pero gran profesional, dotado de conocimientos y experiencia elevados. Normalmente las malas personas se rodean de malas personas, y si están ‘prendados de su conocimiento y experiencia’, les gusta aplicarlo, por lo que no necesitan o creen no necesitar gente a su alrededor que aporte, sino que obedezca y ejecute. Obviamente tanto el tipo de jefe anterior como el presente llevarán su departamento o la empresa a la ruina. No funciona a largo plazo. El éxito es cuestión de equipo. Y equipo no es lo que éstos forman.

Los jefes poco fiables llevarán la empresa a la ruina. El éxito es cuestión de equipo. Y equipo no es lo que éstos forman.

El tercer tipo de jefe es buena persona y esto hay que subrayar su mayor importancia, aunque profesionalmente su resultado sea mejorable. Como es buena persona, al menos los que yo traté de este tipo, son personas que crean equipo, que sea rodean también de buena gente y al final el resultado en conjunto, de su área de responsabilidad, es bueno. La opinión de la empresa quizás sería totalmente diferente: “Cuídate de los estúpidos y trabajadores”. Como subordinado tienes la posibilidad de complementarlo.

Por último, el cuarto tipo es el ideal, bueno al cuadrado, buena persona y profesional. Debería ser el prototipo de jefe y el que más abunda en las empresas que van bien. La verdad es que mi estadística de jefes, con una muestra muy reducida, es el que más he encontrado, aunque también he de decir que solamente uno era de sobresaliente o matrícula en ambos conceptos. Los otros de este tipo estaban en aprobado y alguno en notable o cerca. Son los que te permiten ser feliz en tu trabajo y además te ayudan a progresar.

¿Y cómo debes actuar ante cada tipo de jefe? Representemos una nueva matriz, la del subordinado:

Como veis, aquí también hay cuatro tipos de actuación. Obviamente estas actuaciones están pensadas para un subordinado normal, es decir, suficientemente fiable y buen profesional.

Los cuadrantes se corresponden con los que anteriormente hemos reflejado por los jefes, por tanto, si el jefe es Tóxico, mala persona y mal profesional, tú como subordinado ESCAPA ya, deja la empresa, pues cuanto más tiempo permanezcas con él, más acrecentarás tu estrés y más días irás a casa deprimido. No lo pienses, incluso tu salud te lo agradecerá. Esto ratifica la máxima de que un empleado abandona una empresa, en la mayor parte de los casos por su jefe. A mí me ha sucedido y, por tanto, verifico esta afirmación.

Poco fiable pero gran profesional, lo que debes hacer es APRENDER y luego MARCHAR, aquí debes tener un poco más de paciencia que en el caso anterior. Debes ser diplomático, es decir, intentar conllevar la relación de la mejor manera posible, evitando enfrentamientos. Durante ese tiempo aprende, hay mucho que te puede enseñar. Él es un gran profesional con conocimientos y tú debes aprovecharlo. Esta situación tiene un límite temporal. Cuando creas que has aprendido suficiente y tu capacidad de aguante haya sido sobrepasada, márchate. No tengas prisa, sólo procura que sea lo más rápido posible.

Complemento, es decir buena persona, aunque profesionalmente regular. Aquí debe complementarlo. Hazte amigo de él y él te dará tranquilidad y sosiego y tú ayúdale dándole eficiencia en el trabajo. Que tu éxito profesional sea su éxito. Si encuentras una buena persona como jefe, no lo abandones, pégate a él y haz simbiosis. Cada uno aportad de lo que más tenéis. Una observación, si tú profesionalmente no eres un buen profesional, actúa en consecuencia, los dos iréis mal en la empresa, pues no os complementáis.

Por último, el ideal, EL LÍDER. ¿Qué debemos hacer? Pues la respuesta es fácil, pégate a él, no te separes. Los dos iréis creciendo profesionalmente y además en una cultura empresarial de colaboración, en equipo etc. Posiblemente de amigo. Yo lo he conseguido en algunos casos.

Para futuros artículos se admiten sugerencias, opiniones etc. Estaré encantado de leer sus comentarios.

Gracias.

– Carlos López Navaza.

Socio Director en LN Consultores.