Los Recursos Humanos en el día D+1

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No estamos en una crisis cualquiera. La anterior que hemos vivido, la de 2008, o, incluso, los que vivimos la de 1973, notamos mucho la diferencia. Las anteriores crisis fueron económicas o financieras, sin embargo, la actual es sanitaria y a partir de ella económica y social. Por lo tanto, es una crisis sobre la que nos falta experiencia y referentes.

Lo que sí está fuera de toda duda es que será una crisis dura, tanto en el ámbito sanitario, que ya lo es y ojalá acabe pronto, como en los ámbitos económico, social y emocional, cuya dureza es directamente proporcional al impacto y duración de la primera. En cualquier caso, muy elevados.

Para intentar vislumbrar como será la viabilidad de las empresas, al día siguiente a que se dé por finalizada la crisis sanitaria, recurrimos a la opinión del Economista noruego Finn Kydland, premio Nobel en el año 2004 y que ha subrayado: “La clave para salir de la crisis tras la pandemia del coronavirus es mantener el capital humano: Si el confinamiento no lo destruye, la recuperación será rápida”, ha advertido.

Él ha puesto el foco en un factor que podemos catalogar como micro, es decir que afectará empresa a empresa, aunque hay otros que ha obviado, como las actuaciones gubernamentales, europeas, el impacto en otras áreas geográficas, etc. que podemos tildar de macros, en definitiva, afectará a la economía en general y a la mayor parte de las empresas.

Vayamos por tanto a analizar la actitud de los empleados y las actuaciones que debe hacer la empresa. Sobre la situación de los trabajadores, desde el punto de vista profesional, se establecen cuatro escenarios posibles acaecidos durante la crisis:

– Algunas empresas han efectuado ajustes de personal y han tenido que prescindir de algunos trabajadores. Incluso algunas han cerrado o cerrarán y por tanto, ya no sería objeto de ninguna actuación.
– Algunas empresas han hecho un ERE o un ERTE, y los trabajadores se reincorporarán a su puesto de trabajo a la finalización del mismo.
– Algunas empresas han continuado con todos sus trabajadores, incluso en situaciones extraordinarias y difíciles.
– Por último, algunas empresas, posiblemente las menos, se habrán encontrado con que algunos trabajadores se han marchado voluntariamente.

Las empresas que han prescindido de personal, se encuentran con una pérdida de talento, más acusado si se ha optado por una política de excedentes en base a edad.

Esta pérdida también se da si la marcha de trabajadores ha sido voluntaria. Normalmente se van los que tienen opciones en el mercado laboral.

La crisis y su periodo posterior precisa de personas con talento, con conocimiento y calma, es decir, personas con compromiso y curtidos. Todos estos aspectos necesarios no son tanto de la personalidad del individuo, aunque también, sino fruto de la experiencia y, ésta solamente se consigue con la edad.

¿Y los que se reincorporan de un ERTE o un ERE? Analicemos primeramente su estado emocional como individuos.

Está constatado que los tiempos de crisis provocan en las personas estados de angustia, ansiedad y estrés. Todos, sin excepción, en mayor o menor medida, pasamos por esta situación, pero, además, los que han tenido que vivir el confinamiento con la intranquilidad laboral, han tenido un motivo adicional para incrementar estos síntomas.

Y, ¿qué deberían haber hecho o estar haciendo las empresas durante la crisis con este tipo de trabajadores?

Pues deben estar gestionando activamente sus recursos humanos. A los que están en sus casas confinados, es preciso hacerles llegar mensajes de ánimo, de interés por su situación, de ayuda si es preciso. En resumen, que sientan que SU empresa, no LA empresa, sigue siendo suya y se sigan considerando parte de la misma. Los responsables de la empresa deben estar haciéndoles partícipes de la evolución y de las expectativas que manejan.

Todo esto redundará en que cuando se reincorporen de nuevo, lo harán en una situación emocional menos critica y, posiblemente, con un mayor grado de compromiso, ambos factores totalmente necesarios en una época de recuperación de la actividad que también será muy dura.

¿Y los que han estado trabajando en condiciones difíciles o en una empresa en que parte de sus compañeros no estaban operativos?

Ante este tipo de trabajadores es importante agradecerles todos los días, el esfuerzo y ayudarles en todo lo posible. No solo esmerándose en las medidas de protección, condición indispensable, sino también con remuneraciones adicionales, no solo económicas, que también influyen y que hay que aplicar en la medida de lo posible, como han hecho algunas empresas como: Mercadona, Chocolates Valor, y otras muchas; sino también con remuneraciones emocionales, por ejemplo: flexibilización horaria, evitando desplazamientos, teletrabajo, etc. y tener una especial atención con ellos, preocuparse por su estado ante la crisis, su situación familiar, etc.

¿Y el día D+1?

Con los que estuvieron en activo, continuar motivándoles, pero ahora abriendo nuevos horizontes de tranquilidad y seguir agradeciéndoles los servicios prestados, de tal forma que algunas de las medidas implantadas excepcionalmente con ellos se continúen aplicando, en mayor o menor grado. Será el momento de darles confianza, debería ser ya una cultura implantada, pero si no es así, ahora ya no hay disculpa, se la han ganado, han disipado muchas de las dudas que algún responsable empresarial pudiera tener.

A estos trabajadores, y a los que se reincorporan, es el momento de informarles con transparencia de lo que se va a hacer, de la situación empresarial, de los riesgos y de los éxitos que se esperan lograr.

Pero, además, con los que se reincorporan, los responsables tienen que tener una conducta adecuada para recuperarlos emocionalmente, solo así conseguirán recuperarlos profesionalmente. No implica ponerles psicólogos pero sí es importante que los responsables tengan una cierta psicología; en breves palabras, ponerse en lugar del otro y tratarlos como quisieran ser tratados; y mediante su ejemplo de estabilidad y dedicación, y su interés por las personas, lograrán que vuelvan a sentir “su puesto de trabajo” y recuperar su profesionalidad y compromiso.

En resumen, dos aspectos a resaltar:

– En épocas de crisis y poscrisis se necesita gente con experiencia, que mantenga la calma y con compromiso.
– La recuperación de las personas pasa por crear o tener un clima de confianza permanente y de ayuda en los momentos críticos.