5 sencillas claves para mejorar el ambiente laboral

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Se ha enfatizado muchas veces a lo largo de las últimas décadas en la importancia de un buen clima laboral, considerándolo parte esencial del rendimiento de los trabajadores. Todos debemos ser conscientes de que es fundamental que los empleados se sientan implicados en los objetivos de la empresa y en la forma en la que estos se consiguen.

Un buen ambiente contribuye a una mayor productividad de los departamentos de la empresa, una mayor implicación de los empleados, y eso acaba repercutiendo en la satisfacción de los clientes y en el crecimiento de la compañía.

Señales de un mal ambiente en el trabajo

Un ambiente enrarecido, cargado de malas relaciones entre compañeros y con los superiores, es una de las causas frecuentes de insatisfacción y de absentismo laboral.  Esta situación suele partir de una falta de confianza en los líderes y una incapacidad de los empleados a la hora de manifestar ideas y preocupaciones.

Una señal muy relevante de mal ambiente laboral suele ser la falta de trabajo en equipo o colaborativo, que dificulta la consecución de objetivos comunes. Parte del problema puede encontrarse también en una empresa en la que no hay apertura a la creatividad u oportunidades de innovación , lo que genera mucha frustración sobre todo en los empleados más jóvenes.

Otro factor clave es el reconocimiento de los logros de los trabajadores. Si en nuestra empresa nos pasamos más tiempo intentando arreglar problemas y enfocándonos en las debilidades del equipo, en vez de felicitar por los objetivos conseguidos, todos se sentirán frustrados y decepcionados.

El ambiente físico también es muy importante. Puede ser que en nuestra empresa no tengamos el presupuesto para tener unas oficinas muy elegantes, pero siempre deben mantenerse ordenadas y transmitir un ambiente acogedor y agradable. Lo contrario generará poca energía, mayor tasa de enfermedades y menos productividad.

Qué hacer para mejorar el ambiente laboral

  1. Crear un ambiente de confianza: Para lograr la máxima implicación y efectividad de los empleados de la empresa, debemos basar nuestro ambiente en la sinceridad y la transparencia de los mandos superiores e intermedios cuando al dirigirse a sus equipos. La coherencia de sus palabras y sus acciones, así como la decisión en el cumplimiento de los objetivos ha de ser la clave de la comunicación. Una buena capacidad de comunicación evitará rumores, y una regular autocrítica generará un plus de confianza entre los empleados.
  2. Poner en marcha políticas de incentivos y de promoción laboral: Es recomendable planificar reuniones de equipos regulares, donde se promueva el feedback de los empleados, se aclaren dudas sobre todo lo importante y se apliquen las mejoras continuas en función de las conclusiones que se saquen. Y, cuando se implemente alguna acción sugerida por algún empleado, es importante divulgarlo entre todos los equipos afectados. Adoptar las sugerencias y dar difusión de sus buenos resultados hace que uno se sienta importante e implicado en la empresa.
  3. Potenciar los cursos y actividades formativas: Si los trabajadores tienen la sensación de estar aprendiendo y aumentando sus habilidades profesionales, su implicación con la empresa y las ganas de desarrollar su carrera profesional en ella serán mayores. Se sentirán orgullosos de los objetivos conseguidos, mejorará su autoestima y satisfacción en la empresa, con el consiguiente aumento de la productividad. Ofrecer un plan de carrera y desarrollo profesional a largo plazo, asignando a los empleados responsabilidades según su progresión, no sólo fortalece una sensación de estabilidad, sino que también refuerza la confianza de los trabajadores en la empresa.
  4. Desarrollar mayor flexibilidad laboral: Un entorno laboral flexible en el que cada individuo se pueda desarrollar tanto personal como profesionalmente supone una mejora en la productividad. La gestión por objetivos puede ser una gran aliada para medir la productividad, más allá del cumplimento de un improiductivo y rígido horario de reloj. Como ya hemos hablado anteriormente, no todas las personas trabajan de manera productiva a las mismas horas y la flexibilidad horaria ayuda también a la conciliación familiar y personal. Los empleados lo agradecerán y se sentirán valorados de forma personalizada.
  5. Dotar de independencia y autonomía en la toma de decisiones: Este grado de autonomía que se otorga a las personas a través de un entorno laboral flexible, contribuye a conseguir un buen clima. El que cualquier empleado disponga de toda la independencia que es capaz de asumir favorece el buen clima laboral, pues refleja confianza de la empresa en sus autogestión, aumentando la propia convicción del trabajador en sus capacidades.

Hemos visto que definir una correcta estrategia de clima laboral resulta imprescindible dentro de nuestra propia estrategia empresarial . Un buen clima laboral favorece la consecución de objetivos generales mientras que un mal clima laboral, destruye el ambiente de trabajo, y como resultado, provoca situaciones conflictivas y de baja producción para el negocio.

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En resumen…

Por todo ello, es necesario monitorizar regularmente factores claves como el ambiente físico, la fluidez de la comunicación interna, la manera de trabajar y relacionarse entre empleados y superiores, y demás aspectos que consideremos relevantes dentro de nuestra organización.

Esperamos que estos breves consejos sean de ayuda en la toma de decisiones, siempre con el objetivo de mejorar la trayectoria del negocio.