Coaching de innovación: cómo fomentar la creatividad y las nuevas ideas

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CÓMO FOMENTAR LA INNOVACIÓN EN LAS EMPRESAS

En los negocios, como en la vida, el cambio no es una opción, es parte de la evolución y la clave está en la forma en que lo afrontamos. Sin embargo, en las organizaciones no se trata sólo de que hacer algo diferente, sino de que lo hagamos mejor que anteriormente. La innovación no significa sólo ofrecer nuevos productos o servicios que se adapten a las necesidades de los clientes, sino que hace referencia sobre todo al impulso de nuevos modelos de negocio y nuevas formas de hacer las cosas dentro de nuestra organización.

En las empresas, sin embargo, se tiende a no salir de la zona de confort, especialmente cuando algo ya está funcionando. Sin saberlo nos encontramos perpetuando formas rutinarias de hacer nuestro trabajo o nuestros productos, para descubrir en un futuro no muy lejano con que los cambios son una realidad en nuestro sector y que la competencia ya está inmersa en ellos mientras la nuestra organización se ha quedado atrás.

ETAPAS DEL PROCESO DE INNOVACIÓN

Si no queremos que nada de lo anterior nos afecte en nuestro negocio, debemos acostumbrarnos a implantar ciertos hábitos en nuestra organización, entre ellos, reservar tiempo laboral para que los equipos se dediquen únicamente a dar rienda suelta a la creatividad y generar nuevas ideas. Será muy útil para ello seguir un proceso que contemple las siguientes fases:

TENER CLARA LA NECESIDAD

Hay que identificar cuál es la necesidad o problema para buscarle una solución o una posible respuesta. ¿Qué debemos cambiar en nuestro proceso, en nuestro producto, para mejorarlo? ¿Qué están haciendo nuestros competidores? ¿De qué herramientas disponemos?

ESTABLECER EL PROPÓSITO

Lo primero que tenemos que saber es qué queremos conseguir: ¿Cuál es el objetivo de este proceso? ¿Cómo se verá cuando se haya acabado? ¿Cuál es la mejora que vamos a incluir a través de él? Solamente a través de la clarificación de los objetivos podremos tener claro qué acciones concretas llevar a cabo para tener éxito.

EJECUCIÓN Y EVALUACIÓN

En esta parte se recogen las ideas de la fase anterior y se analizan si son de utilidad y se descartan las que no sean prácticas o que se crea que no lograrán resolver la necesidad o el problema, verificando en ellas las debilidades o potenciales fallos antes de que se produzcan. Posteriormente, se pondrá en marcha la implantación de la idea que mejor sirva a nuestro propósito, permitiendo su adaptación a las necesidades de los consumidores, cuya reacción será el centro del éxito de nuestro proyecto.

REPETIR

Nunca hay que dejar de poner en práctica la creatividad ni de fomentar el desarrollo de nuevas ideas en la organización. Y no hay que olvidar que sin un buen equipo dispuesto a implementar los cambios no es posible desarrollar la innovación empresarial de forma eficiente.

Sin duda, implantar sistemas eficaces de innovación empresarial es el nuevo reto al que se enfrentan las organizaciones que desean aportar algo nuevo de valor a su sector. Contar con la ayuda de una empresa externa puede ayudar a las empresas y sus empleados a comprender cuál es la necesidad de ese cambio y a enfrentarlo de una manera positiva. Siempre se ha de facilitar la visualización del cambio como algo que hay que hacer para que la organización continúe en su camino de desarrollo, sin miedo al fracaso. Porque como dijo Henry David Thoreau “Las cosas no cambian; cambiamos nosotros”.