Adiós externalización, bienvenida compartición

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El outsourcing o la externalización en el ámbito empresarial ha dejado de ser una moda y se ha convertido en una faceta de la gestión a aplicar, o al menos, a tener en cuenta de forma permanente en las empresas.

La externalización siempre conlleva un incremento de valor para la empresa que lo adopta, bien por que encomienda la realización de una tarea o servicio propios de su empresa a otra empresa, con una mayor especialización, y consecuentemente mejor ejecución, y, normalmente con un menor coste global, entendido éste como el coste directo y los indirectos que dentro de la organización producía.

Ejemplos hay muchos, quizás el más simple sea el de la limpieza. Hoy en día, es prácticamente imposible encontrar una empresa que la limpieza de sus oficinas o instalaciones las efectúe con personal propio, pues hay empresas especializadas en esta actividad y más flexibles que ejecutan esta función con una productividad y calidad más elevada. Quizás, y es verdad, que además se da la circunstancia de que no había suficiente trabajo como para disponer personal a tiempo completo, en la mayoría de los casos, pero aún en los casos que los hay, no compensa el tener internalizado este servicio.

Por tanto, estamos hablando de tareas que no forman parte de la actividad principal de una empresa y que no aportan valor, por tanto, su externalización está, a todos los efectos, justificada.

Sin embargo, hay otros casos, que son los de un conocimiento específico, difícilmente justificable en algunas empresas y que por tanto es preciso externalizar. Uno de los ejemplos típicos es el jurídico o el fiscal. Solamente empresas de un tamaño considerable o de una actividad muy relacionada pueden disponer internamente de un gabinete jurídico o fiscal, pues el volumen de actividad y la necesidad de actualización no lo justificaría.

Del mismo modo ha aparecido la externalización de la Gestión de los Recursos Humanos. Recalcamos la palabra GESTIÓN, ya que el otro aspecto de administración de los Recursos Humanos es ya tradicionalmente externalizado a gestorías o similares, en empresas de pocos empleados.

La gestión de recursos humanos conlleva más actividades, tales como selección, formación, política de remuneración, retención de talento, conflictos laborales, etc.

En mi empresa desarrollamos esta actividad, que yo me niego a definir como externalización de la gestión de Recursos Humanos. Creo que ninguna empresa puede “externalizar” esta gestión. Lo que sí debe hacer es recurrir a especialistas que le ayuden a gestionar los Recursos Humanos.

Esta ayuda, la defino como COMPARTICIÓN.

El verbo compartir, según definición de la Real Academia de la Lengua significa: “Participar en algo”, y eso es lo que proponemos desde nuestra empresa. Aquellas empresas de pocos trabajadores donde tener un Responsable de Recursos Humanos profesional y permanentemente formado e informado no se justifica por volumen de actividad ni por cuestión económica, su mejor opción es apoyarse en empresas especializadas de esta área y compartir con ellas la gestión del personal. El dueño o el director general se apoyará en una persona externa, pero implicada internamente y desarrollarán en conjunto esta labor.

Para entendernos, sería como tener un Responsable de Recursos Humanos interno, pero con una jornada laboral muy parcial. A lo mejor solamente lo necesita 8 horas a la semana o 16 horas.

Por tanto, en nuestra empresa (LN Consultores), la compartición de la GESTIÓN de los Recursos Humanos es la forma que, entendemos, mejor se adapta para prestar servicios a pequeñas empresas en esta área. Se encontrarán con unos profesionales implicados, experimentados y comprometidos. Al fin y al cabo, esto es lo que necesitan y lo que deben buscar.

Algunos beneficios de la compartición

  • Profesionales cualificados dando apoyo en cualquier situación
  • Motivación del personal, mejora de procesos…lo que conlleva mayor productividad, reducción de costes
  • Selección de calidad
  • Departamento de RRHH solo cuando realmente se necesite
  • Desarrollo profesional de los trabajadores: motivación, formación…
  • Soluciones adaptadas y personalizadas
  • Objetividad en el día a día
  • Especialización de cada departamento en lo que realmente tiene que hacer